Es una vieja costumbre que
las novias el día de su boda como señal de buen augurio
lleven consigo algo nuevo, algo viejo, algo prestado y algo
azul.
Lo nuevo simboliza sus esperanzas
de comenzar una nueva vida de prosperidad, felicidad y optimismo
por el futuro.
Lo viejo significa la conexión
de la novia con su pasado y sus lazos familiares, por esto
suele ser alguna joya familiar, un pañuelo o el traje de
boda, también se interpreta como símbolo de continuidad.
Lo prestado, es de buena
suerte usar algo prestado dado que esto significa la amistad
o la felicidad por préstamo, por lo general suele ser algo
que otra mujer ha llevado en su propia boda y que entrega
a la novia para transmitirle la felicidad. Lo azul simboliza
la pureza y la fidelidad de los contrayentes.
Otra costumbre curiosa era
la prohibición de regalar perlas a la novia ya que una perla
simbolizaba una lágrima, y por tanto se suponía que regalar
perlas en ocasión de una boda, o incluso mostrarlas en la
ceremonia, atraía la desdicha y el llanto sobre los contrayentes.
Por otro lado, los diamantes eran considerados fuentes de
buena suerte, así que regalarlos era algo muy adecuado.